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martes, 24 de junio de 2014

Las últimas fotos de Maisie Deacon

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Maisie tenía solo once años, y era una niña imaginativa y vivaracha. Un día, cuando Maisie y su hermana Isabel estaban solas, Maisie comienza a moverse como si intentara librarse de alguien que la forcejeaba. Creyendo que era un juego, Isabel fue por una cámara y le tomó fotos. Entonces un viento la tumbó: cuando se levantó, su hermana no estaba, junto a ella había un cráneo y en las fotos…
A veces, lo que más nos aterra no son las cosas concretas que nos suceden, sino el carácter inexplicable de ciertos hechos. Esto suele vivirse principalmente en la esfera del mundo oculto y sobrenatural, donde no es necesario que creamos en ciertas realidades para que, al jugar con éstas, corramos el riesgo de sufrir consecuencias nefastas, siniestramente inverosímiles, como en el caso que veremos.
La historia que se narrará no es inventada: trata de las últimas fotos que se tomaron de Maisie Deacon, una inocente niña de apenas 11 años, cuyos últimos momentos de vida fueron captados en dichas fotografías.
Todo ocurrió un fatídico 23 de octubre de 1991. Era una mañana aparentemente normal, con el sol esparciendo su luz sobre las plantas, el cielo bastante despejado y el viento en calma. Isabel, hermana mayor de Maise, siempre había tenido un vínculo muy estrecho y cálido con ella, pero aquella mañana de octubre la vería por última vez…
A la manera de ver de Isabel y de todos en la familia, Maise era una niña muy creativa, muy vivaracha y fantasiosa, dotada de una viva imaginación que a veces se expresaba en acciones extrañas, lúdicas y un poco cómicas. Así, esta vez Maise estaba fuera de casa, forcejeando como si luchara con alguien, haciendo como si alguien la intentase dominar.
Cuando Isabel vio a Maise, creyó que la pequeña estaba entreteniéndose imaginando alguna historia en la que era la protagonista o algún personaje. Estaba probando qué tan buena actriz podía ser, por decirlo de algún modo. O bueno, eso fue lo que pensó…
Emocionada, Isabel fue corriendo a buscar una cámara, muy antigua y pesada, pero que sorprendentemente todavía funcionaba. Solo ellas dos estaban en casa, e Isabel quería compartir con su familia las locuras de su hermanita, así que apuntó con la cámara y fotografió a Maise, pero a los pocos segundos fue golpeada por lo que a su parecer fue una ráfaga de viento anormalmente fuerte.
Tras recobrarse de su aturdimiento, Isabel miró a uno y otro lado en busca de su hermana. Maise no estaba en ningún lado: Isabel la llamó gritando, le dijo que no era gracioso esconderse de esa manera, que le diría a papá para que la castiguen, o incluso, ya desesperada y a punto de llorar, le ofreció sus muñecas si aparecía.
Por otro lado, además de la ausencia de su hermana, hubo algo que perturbó a Isabel desde que recobró la conciencia: allí, junto a ella, estaba un cráneo humano. Inicialmente, quizá intentando mantener la calma, probó a pensar que el cráneo era una parte de la broma pesada de Maise, quien supuestamente se estaba haciendo la desaparecida. Sin embargo, los minutos pasaron, el cráneo seguía allí, su hermana no aparecía, y las lágrimas empezaban a caer, poco a poco, hasta que rompió a llorar histéricamente…
Cuando los padres de Isabel llegaron y ésta les contó lo sucedido, inmediatamente comunicaron el hecho a la Policía. Pero había algo que no dejaba de angustiarles, de quemarles el alma con el más profundo desconcierto, y con el temor de que en todo lo acontecido hubiese algo que no era de este mundo: ahí, en las fotos que Isabel tomó de Maise antes de que desapareciera, se veía una figura encapuchada y vestida de negro, que intentaba dominar a la niña con un brazo, mientras con el otro sujetaba un cráneo humano.
¿Quién era el perverso y encapuchado extraño?, ¿por qué cargaba un cráneo?, ¿era un cráneo real?, ¿de quién era el cráneo?… Muchas preguntas zumbaban incesantemente como moscas en los cerebros de los padres de Maise, pero la espera acabó parcialmente cuando los forenses dieron sus resultados, después de analizar el cráneo junto con fotos de Maise y cabellos que afortunadamente la niña había dejado en un peine: el cráneo, ese cráneo que apareció ya seco junto a Isabel, pertenecía nada más y nada menos que a Maise… A la luz de los resultados, la pregunta ya no era tanto quién era el extraño encapuchado, sino…qué era; y eso, eso nunca se supo. Solo quedaron las fotografías, dos de las cuales alcanzaron gran fama, y son estas:
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ORIGEN: Según un usuario de Reddit, Maisie Deacon (en la realidad) existió, y él se autoproclamaba como uno de sus descendientes, cosa que era posible porque murió de adulta, y si bien nunca la fotografiaron antes de morir, su muerte jamás se esclareció del todo. Evidentemente esa historia podría ser otro creepypasta más pretendiendo colocarse como el origen del creepypasta expuesto, aunque también podría ser verdad. Pasando a otro punto, las fotografías que siempre se presentan, y que supuestamente muestran a Maisie Deacon, son falsas, y pertenecen al artista Alison Scarpula, quien hace este tipo de fotos y las sube a flickr.

El último nivel de la Deep Web

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En la Deep Web uno puede presenciar torturas en vivo, hay vídeos de asesinatos reales, de violaciones, es fácil hallar abominaciones como la pornografía infantil y se pueden contratar sicarios o comprar órganos humanos. Incluso cuentan que hay secretos de algunos gobiernos; pero… ¿qué pasa cuando uno llega al último nivel?, ¿peligra algo más que nuestra seguridad informática?…
Esta historia es completamente real: no hay fantasmas, demonios, monstruos o sucesos paranormales de cualquier tipo. Solo hay gente real, personas de carne y hueso como yo y tú: quizá en parte por eso sea tan difícil de aceptar…
Internet es un submundo de naturaleza virtual e informativa, casi tan grande como el mundo “real”. En internet la gente se relaciona, juega, trabaja, se entretiene, estudia, se informa, opina, compra, vende, y hace muchas otras cosas que también se hacen en el mundo tangible, a veces, inclusive, creando sucesos significativos en eso que sesgadamente llamamos “realidad”…
Sin embargo, al igual que todo espacio amplio y complejo, internet tiene sus callejones oscuros, sus pasadizos prohibidos… Y no, no me refiero a esos sitios poco conocidos que algunos emplean para masturbarse o ver aquellas fotos, vídeos, etcétera que las censuras permiten o que subsisten por cierto tiempo a espaldas de las mismas: me refiero a la Deep Web, o “Web Profunda” en español. Ésta es la cara oculta del internet, el enorme resto del iceberg del cual apenas conocemos la punta que emerge sobre las aguas. La mayoría de personas la desconocen, pero la Deep Web representa alrededor del 90% de la información existente en el ciberespacio.
Desde que supe que la Deep Web existía, quise conocerla y sumergirme en sus turbias aguas. Tenía mis temores, pero la curiosidad era mucho mayor y, tras reflexionar un tiempo, decidí curiosear al menos un poquito…
Lo que les contaré es mi experiencia en lo más profundo de la Deep Web, pero antes debo explicarles cómo se divide la Web (incluyendo la web normal) y qué caracteriza cada nivel anterior al de mi experiencia, y cómo es el nivel en que me sucedió lo que pronto sabrán.
Nivel 0: Es el más superficial, el que incluso muchos niños manejan relativamente bien. Aquí están Google, Yahoo, Youtube, Facebook, y las páginas que dominan el ciberespacio y que todos conocemos.
Nivel 1: Aquí hay webs menos conocidas pero de fácil acceso, páginas a las que se puede entrar con solo poner el link en la barra de direcciones, pero que suelen ser foros, sitios pornográficos, o webs independientes sobre temas que no interesan a la mayoría, como el viaje astral o el existencialismo filosófico…
Nivel 2: Este nivel contiene webs aún menos conocidas que las del nivel anterior, e incluye a buscadores independientes como emule y ares. Aquí, por ejemplo a través de los buscadores independientes, se pueden conseguir materiales normalmente censurados, cosas bastante mórbidas, sangrientas o pervertidas.
Hasta aquí es lo comprendido por la superficie del ciber-mundo: más abajo, ya empezamos a entrar en la Deep Web.
Nivel 3: Aquí comienza lo prohibido en la “web oficial”: páginas cuyos caracteres son dejados caer aleatoriamente, páginas que no pueden visualizarse en los buscadores, y que no puedes ver ni aunque copies el link completo y lo pegues en la barra de direcciones. En este nivel hay cosas extrañas, perturbadoras o simplemente inútiles: webs abandonadas por más de 13 años, materiales que por copyright no se encuentran en la web oficial o se encontraron (megaupload, por ejemplo) pero ya no están, pornografía infantil, mercados de armas, drogas, instrucciones de cómo hacer bombas y otras cosas que se prestan para lo ilegal, y vídeos y fotos de asesinatos, torturas y violaciones, mucho más fuertes que los que se pueden encontrar en niveles anteriores, pues ciertamente pueden hallarse, pero no llegan al extremo de los materiales de ese tipo que aparecen en este nivel.
Yo visité algunos foros en este nivel, y en ellos la gente solía hablar de temas perturbadores, a veces en broma y a veces de verdad… Lo escalofriante, es que en este tipo de espacios, la realidad y la ficción se mezclan de una forma desconcertante; y así, por ejemplo, a veces no puedes saber si alguien está narrando una violación que de verdad cometió, o si simplemente es un enfermo que inventa algo que quisiera vivir…
Nivel 4: El nivel anterior ya era peligroso, pero un detector de intrusos y un buen proxy bastaban; en cambio, aquí empiezan a abundar los hackers, principalmente porque entrar aquí precisa ciertas habilidades informáticas. Y no hay que tomarse a la ligera a estos hackers, porque no son los típicos adolescentes que disfrutan infectando computadoras o haciendo caer páginas de poca importancia como los blogs personales: son sujetos capaces de robar cuentas bancarias, de conseguir datos personales con habilidad de verdadero espía, malversar fondos, etcétera… Ya se dijo que en el nivel anterior hay material gore muy fuerte, pero aquí hay snuff en vivo, además de trata de blancas, artículos históricos robados, sicarios, y hasta comercio de órganos humanos… En este nivel está la BitCoin, una moneda virtual super difícil de conseguir, y con la cual se pagan las cosas de lo que, por decirlo de algún modo, es la “versión negra de Mercadolibre”.
Buscando en los artículos disponibles, me llamó mucho la atención una lámpara de escritorio que valía 5000 BitCoins, databa de los años 40, era de la Alemania Nazi, y estaba hecha con huesos humanos y piel de judío…
Ahora bien, lo más interesante, al menos objetivamente hablando, no son los mórbidos o extravagantes artículos que se pueden comprar, sino el fruto del trabajo de los hackers, pues en este nivel, dentro de páginas encriptadas (para que no se las pueda ver sin autorización, pues ellos cobran por la información), están los secretos más sucios de los diversos gobiernos del mundo: leyes que se aprobarán en secreto, expedientes filtrados sobre experimentos humanos que se hicieron hace no mucho, se están llevando a cabo o se llevarán a cabo… Aunque no lo crean, yo conseguí ver algo de eso, y puedo decirles que los yanquis son mucho más delincuentes e inhumanos que lo que fueron los nazis, al menos con respecto a los experimentos con humanos; pues, si los nazis intentaron cambiar el color de los ojos dejando ciegos a muchos judíos, es mejor que deje a su imaginación (podría poner en peligro mi vida) lo que hacen los mensajeros de la democracia, la libertad y los derechos humanos…Y es que, créanme: Guantánamo les parecería una guardería de primera si supieran de lo que hablo…
En este punto de mi exposición, supongo que los lectores estarán muriendo de ganas de ver correr sangre en vivo, de conocer mugrosos secretos de estado, o de ver qué cosas enfermizas pueden comprar. ¿Quieren peyote?, ¿quieren puñales de la SS de Hitler o una varita de bruja medieval?… Lo lamento, pero no les daré ni un solo link, prefiero que sean ustedes los que busquen y pongan en peligro su seguridad informática, su sanidad psicológica y, quizá, su integridad física, y esto último lo digo por experiencia…
Nivel 5: Si en el nivel anterior había cosas comprometedoras para los gobiernos, en este nivel están los secretos militares y los más escabrosos e inhumanos proyectos de estado. Aquí sabrán cuál es ese misil que los rusos andan escondiendo, qué armas cibernéticas ocultan los israelitas, quiénes tienen las más letales armas biológicas, cosas así… Incluso, en ciertos foros leí sobre una supuesta entidad que realmente gobernaba el mundo, y que hacía enfrentarse a los países según una agenda supranacional. Podrán pensar que los illuminati o quienes sea están metidos aquí. Yo la verdad no creo en la hipotética entidad supranacional, y preferí no escarbar mucho en este nivel.
Nivel 6: Dicen que sólo los mejores hackers logran llegar hasta este nivel, pero yo agregaría que “sólo los mejores de entre los temerarios”, ya que el riesgo es fatal: aquí el precio por el ingreso puede ser la propia vida. ¿Qué hay en este nivel que tantos quieren entrar? Aquí está la Database, una sección en que toda la información de la web deja de ser código binario, y donde existe una clave enorme (de 1,5km de tipeo numérico) que es la clave de la totalidad del ciberespacio: quien la descifre, quien la consiga, podría conseguir la información que sea (con tal que esté en el ciberespacio) y cambiar cualquier dato, desde el título de un blog hasta los fondos de páginas web famosas. Desde luego, nadie lo ha hecho, y yo no iba a intentarlo, simplemente quería ver si tal cosa era verdad o mera leyenda.
Ingresar me costó mucho, demasiado; pero, cuando por fin lo conseguí, comprendí por qué nadie hasta la fecha había descifrado el código de la Database, si acaso tal cosa existía. No miento, apenas ingresé al nivel, mi pc se reinició sola sin que me saliera nada raro en la pantalla o sin que se hubiese ido la energía eléctrica. Cuando por fin se completó el proceso de reinicio, vi que mi disco duro había sido borrado… En todo el escritorio, había solo un archivo del blog de notas, puesto justo en el centro de la pantalla, como para que lo notase. Lo abrí, su mensaje era breve, contundente y en cierta forma amenazante: “No lo vuelvas a hacer”
Sí, me llevé tal susto que no entré a la Deep Web en varios días. En ese tiempo, reinstalé algunas cosas gracias a una copia de seguridad que tenía de mis datos. Creía que eso era todo lo peor, que perder todos los datos era el mayor de los castigos que podía sufrir: grave error…
Supe que me equivoqué cuando, llevado por mi incontrolable curiosidad, inicié sesión en “Tor” y entré al primer foro de la Deep Web que encontré. Claro que todavía no estaba ni en el quinto nivel, pero mi pc se reinició sola y los datos se borraron de nuevo, aunque ahora no había ningún mensaje en el escritorio. ¿Simplemente me estaban vedando para siempre el ingreso a la Deep Web desde mi computadora? Veinte minutos después del nuevo reinició y formateo, supe que no era así… Tocaron el timbre, pregunté quién era desde el teléfono de portero y nadie contestó. Entonces bajé hasta la puerta principal del edificio, pero no había nadie, solo me esperaba un sobre, justo debajo de la puerta. No tenía remitente, destinatario, o cosa alguna escrita, aunque intuía que era para mí. Subí de nuevo hasta mi apartamento, entré a mi habitación y, recién allí, abrí el sobre una vez que estuve sentado sobre mi alfombra roja: “Dante, esto no es un juego. No lo vuelvas a hacer, no nos obligues a ir por ti….”
Al leerlo, me comenzaron a temblar las manos y las lágrimas resbalaron por mis mejillas. Quienesquiera que fuesen, sabían quién era, dónde vivía, qué hacía y cuándo. Para rematar, junto al mensaje estaba una foto mía, tomada con mi propia webcam.
Ahora sí creía que no era un juego, que irían por mí si volvía a intentarlo. Incluso, estaba tan aterrado que en esa semana pedí en el trabajo que me trasladaran a otra ciudad. Adicionalmente, vendí mi computadora, tras sacarle el disco duro y reducirlo a cenizas.
Nunca más volví a entrar a la Deep Web, y creo que jamás volveré a intentarlo, sin importar en qué parte del mundo esté. El destino había sido cruel conmigo, pero eso no quita que haya tenido suerte.
Esta es mi historia, ya la conocen: decidan ahora si todavía quieren entrar a la Deep Web y, si su respuesta es que sí, entonces llénense de proxys y sistemas que los protegan de los hackers, cubran sus webcams con algo o desconéctenlas, y por si acaso, sólo por si acaso, vayan dejando el apego que tienen por sus vidas…

Estoy cerca

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Una chica va caminando de regreso a casa cuando de pronto encuentra unas 20 fotos de Polaroid envueltas por una goma elástica. En la primera foto ve un hombre espectral de pie, sobre un fondo negro, bastante alejado de la lente de la cámara, sin que se le puedan distinguir las facciones o la ropa. En la segunda foto todo es igual pero el hombre está más cerca; sin embargo, en la decimonovena fotografía, el hombre fantasmal…
Ella va caminando de regreso a casa. El Sol golpea con fuerza, insistentemente. Hace un rato, como por casualidad, acaba de pensar en esos casos que se burlan de la Criminología y seducen a la Parapsicología. Casos de personas que desaparecen como por arte de magia, sin dejar ningún rastro. ¿Extraterrestres?, ¿portales dimensionales?, o, por qué no, simplemente criminales con gran habilidad. “Debe ser lo último”, pensó ella, y siguió caminando cuando de pronto encontró una pila de fotos Polaroid instantáneas.
Las fotos eran unas veinte y estaban en perfecto estado, unidas entre sí por una goma elástica. Ella las notó porque era extraño que estuviesen justo en el centro de uno de esos bancos en que la gente se sienta a descansar. Resultaba difícil pensar que alguien dejó las fotos allí en un descuido: lo más probable era que aquella persona quería mostrar a otros sus fotografías, pero sin estar presente…
No pudiendo contener su natural curiosidad, revisó que no la vieran, tomó la pila de fotos y empezó a verlas en orden.
La primera fotografía mostraba a un hombre de aspecto fantasmal en un fondo negro, tan lejos de la cámara que apenas se distinguía su silueta y el hecho de que estaba de frente. La miró un rato, intrigada, y después la puso al fondo de la pila y pasó a la siguiente, en la cual aparecía el mismo hombre, de pie frente a la cámara y con el fondo negro. La única diferencia entre la primera y la segunda foto, es que en la segunda el hombre estaba un poco más cerca de la cámara, pero aún no se distinguían sus facciones, todavía estaba muy lejos de la lente. La tercera foto mostraba también lo mismo, pero el hombre estaba un poco más cerca, aún sin verse claramente. Así pues, ella supuso que las fotos restantes seguirían el mismo patrón, pero de todas formas continúo pasándolas en orden, esperanzada de ver con claridad la cara del hombre fantasmal.
Ya en la decimonovena foto, ella por fin pudo ver el rostro del espectral individuo: era la cara más espantosa que hubiese visto jamás. El hombre de la foto gritaba, tenía los ojos completamente en blanco, y su expresión reflejaba un terror diferente a cualquier forma de terror que hubiese visto pintada en cara alguna. Era como si estuviese siendo atormentado intensamente, y a su alrededor hubiesen cosas tan espantosas que nadie en el mundo podría imaginarlas.
Finalmente, en la veinteava foto solo habían dos palabras en blanco sobre un fondo negro: “Estoy cerca”. Sí, la foto anterior de verdad le dio miedo, pero ahora le parecía que, aquel que dejó las fotografías, había fallado su broma terrorífica justo en la última imagen. Para ella, en ese momento, lo único que estaba cerca era su propia casa, y siguió caminando.
A pocos metros de la chica, en la casa hacia la cual caminaba, su hermano la esperaba con tranquilidad, pero toda esa calma se hizo añicos cuando la escuchó, a poca distancia de la puerta, proferir un fuertísimo alarido de terror.
Angustiado sobremanera, el hermano de la chica fue corriendo a abrir la puerta, aunque no encontró a su hermana. Todo lo que había, a unos dos metros de la puerta aproximadamente, era una pila de fotos Polaroid. Eran como unas veinte, unidas por un elástico. Él aún seguía demasiado preocupado por su hermana, pero no resistió la curiosidad y tomó el paquete de fotos para mirarlas en orden. Así, lo primero que vio fue un fondo negro, en que se veía a una chica con aspecto fantasmal, parada de frente, bastante lejos de la cámara. No se distinguían las facciones de la chica ni la ropa que cargaba; aunque, en lo poco que alcanzaba a distinguir, le dio la impresión de que la chica se parecía a su hermana. En la siguiente foto, todo era igual, excepto porque la chica estaba un poco más cerca, aún sin poderse distinguir. Inquieto, pasó a la siguiente foto, y así sucesivamente…
.
ORIGEN: Se desconoce el origen concreto de este creepypasta, pero es muy posible que esté inspirado en aquellos misteriosos casos de personas que desaparecen sin dejar rastro alguno, así como en el sentimiento, que siempre ha tendido a despertar la Fotografía, de que en las cosas captadas por la cámara hay algo más que una simple imagen del momento. De ese modo, la creepypasta expuesto viene a ser una ingeniosa respuesta imaginaria a las desapariciones misteriosas antes dichas.

Blind Maiden

Ésta es una de las creepypastas más conocidas. Llegó a mi buzón de correo gracias a la generosa colaboración de alguien que se hace llamar “Toto333″. Es la primera (y espero que la única) creepypasta larga de esta posteada masiva. Trata de una página web llamada BlindMaiden.net
“Blind Maiden es real..
Bueno esta historia que les voy a contar esta relacionada con una creepypasta llamada “BlindMaiden.net” no se si ya la habran leído
y si no háganlo para que le encuentren sentido a lo que les contare a continuación.
Muchos de los que leen creepypastas lo hacen como una forma de diversión, entretenimiento o simplemente curiosidad (era la razon por las que yo las leía); y por otra parte hay personas que en realidad creen en ellas y/o se sienten identificados con una o varias de estas terroríficas historias. Si yo hubiera leído lo que estoy escribiendo meses atrás no hubiera creído ni una palabra, aunque la hubiera terminado por curiosidad. Aun así, les aseguro que muchas de las personas que han escrito una creepypasta tampoco hubieran creído en sus historias si las hubiera escrito otro autor antes de su desafortunada y extranormal experiencia. Si creen en mí o no es algo que no me preocupa en lo más mínimo, pero si alguno cree en mi historia , solo uno, ya sería ganancia. Entonces empecemos:
Rubén, un muy amigo de mi infancia, y yo somos… o eramos unos lectores apasionados sobre las creepypastas. Nos entretenía y divertía mucho leer las historias narradas con tal fervor que llegábamos a sentir que esas historias eran reales. Nosotros sabíamos (o pensábamos) que sólo estaban hechas para entretener o tratar de asustar. Aunque nosotros no creyéramos del todo en esas espeluznantes historias, nada evitaba que
se nos enchinara la piel y se nos pusieran de punta los cabellos, y volteáramos a ver a nuestras espaldas.
Un día mientras yo estaba en su casa, leíamos unas historias, hasta que llegamos con una llamada “Blind Maiden”. Comenzamos a leer esa historia. Mientras mas me sentía más asustado (como dije anteriormente; el no creer en ellas no significaba que no nos sacaron uno que otro susto) y se sentía un ambiente pesado. De repente suena un horrible estruendo en el techo…seguido por unos maullidos. Solo eran unos gatos corriendo
por los tejados. Los maullidos nos quitaron el susto y nos reímos de una manera muy fuerte y nerviosa. Esos gatos nos quitaron la continuidad de la historia y el ambiente volvió a la normalidad.
Me senté en su cama mientras él estaba en la silla frente al escritorio de su computadora, veía su pagina personal. De repente él interrumpe el silencio  y dice: “No te atreves”, a lo que le respondí- “A que? “. Yo sabia perfectamente a lo que se refería, pero igual pregunte. “A entrar a BlindMaiden.net, no te atreves ” dijo él. Yo solo reí y entre una risa nerviosa le respondí que no. “No soy miedoso soy inteligente ” le contesté. A lo que yo le dije “entra tú, entra tú hoy a media noche (eran aproximadamente las 10:30, y hasta hoy me arrepiento haberle dicho eso ). “Yo si lo haré” me dijo, “lo haré hoy”replicó,
y los dos empezamos a reír. A continuación de me despedí para retirarme a mi casa y “suerte” le dije en tono burlesco.
Al caminar de su casa a la mía (sólo a unos cuantos pasos) sentí un aire helado, un frío seco muy extraño para una noche de verano, y vaya que mi ciudad es muy cálida en verano. El clima no era lo único extraño, sino que también noté que esa noche no había luna (desgraciadamente).
Al llegar a mi casa me preparé para dormir y fue todo para mi esa noche.
Al despertar al otro día recordé que había dejado una película en el DVD driver de la computadora de mi amigo, una película que había rentado y le había
pedido me la ripeara (guardara en un USB). Fui directo a mi laptop ,abrí mi MSN y revisé si estaba online para avisarle que me dirigía a su casa. Sí estaba online pero no contestaba, aunque estaba en “disponible”. Sólo le mandéotro mensaje: “voy por la película” y me encaminé a su casa. Al llegar y tocar su puerta salió su mama, a lo cual le pregunté por Rubén -”No esta, creo que se levantó muy temprano porque cuando desperté ya no estaba. Creo que iba a ir a pedir trabajo ” ella dijo. Le expliqué que había olvidado mi película en su computadora y ella me invitó a pasar por ella.
Al entrar a su cuarto noté que su cuarto estaba cual y como estaba anoche. Supuse que se había ido con su primo. Al llegar a su computadora y ver el monitor noté que solo había una página abierta… sí, sí era esa página que piensan. Estaba abierta blind maiden, aunque la página del explorador decia “no se pudo encontrar la página…” y todo eso que dice al poner una página no existente, y a continuación me empecé a reír. Noté que el reloj de su computadora estaba exactamente a las 12:00 AM (medianoche) entonces paré de reir, se me hizo un poco extraño pero nada fuera de lo normal. Al tratar de abrir vi el
DVD driver. Noté que su computadora se había congelado y no respondía el compartimento para CD’s. Traté de apagar la PC para reiniciarla directamente del
botón de encendido de la PC .. a lo que tampoco respondía. Me incliné un poco para quitar el cable de la toma de corriente. Al quitarlo noté que la pantalla
se quedó unos segundos encendida mostrando el explorador de internet, “www.blindmaiden.net” en la barra de dirección y el mensaje “no se pudo encontrar
la página ” lo que me ponía más y más nervioso. De repente se apagó el monitor y el CPU. Lo volví a conectar a la corriente y todo parecía normal, hasta que la PC encendió exactamente como estaba antes de apagarla, la maldita misma página. Intenté cerrarla pero seguía congelada y no me respondía nada.
Repetí el proceso 2 o 3 veces y no tenía ningún resultado, la PC seguía congelada. Mientras intentaba sacar el compartimento del DVD driver con un desarmador, escuché que su mamá dijo algo desde la cocina, pero muy muy despacito. “Es mío ” escuché muy despacio pero tan cerca de mi oído; pensé que su mamá hablaba por teléfono o había llegado visita.
Al salir de su cuarto-”La conseguiste? ” me dijo con una sonrisa. “Sí” le respondí, no sé si lo hice por flojera de explicarle el estado de la computadora de Rubén, o porque lo único que quería era salir de ahí. Antes de salir la miré fijamente y ella me miraba con una sonrisa esperando escucharme decir algo o hacerle una pregunta. Quería preguntarle si había estado hablando con alguien…no lo hice, tal vez no queria saberlo, solo dije “gracias” y me fui.
Pasaban los días y no miraba a Rubén, era extraño que no me fuera a buscar y era aún mas extraño que fuera a su casa y no estuviera, y que su madre no supiera
donde estaba. Al pasar el quinto día su madre se preocupó muchísimo (lo estuvo desde el primer día. Rubén no era un chico que hiciera esas clases de cosas como desaparecer sin decir a donde o con quien iba, aunque ya era mayor de edad). Fue a la policía, lo declaró como desaparecido. El hecho de pensar que estaba desaparecido, tal vez asesinado o secuestrado me hizo olvidar todo lo de aquel día en su computadora y pensar en razones más naturales.
Una noche venía de la tienda cuando vi a lo lejos a Rubén abriendo el cerco de la cochera de su casa y entrando -”RUBEN!!!” le grité,  pero en vano, no me
escuchó. Al pasar por enfrente de su casa (ya que su casa esta en medio de la mía y la tienda) llegué y toqué la puerta. Salió su mama llorando “y ruben?”
pregunté con una voz triste por el estado de su mama, “aún no se sabe nada de él ” me respondió, en ese momento quedé en shock. Lo acaba de ver entrar
y su madre me decía que no tenía noticias aún de él. Estuve a punto de decirle que lo había visto entrar pero no lo hice, me recorrió un escalofrío desde mis pies hasta llegar a mi cabeza y sin decir nada me fui a mi casa.
Días después, una noche en mi computadora haciendo tarea, escuche “es mío “. De nuevo esa voz, era la misma voz, una voz de mujer muy suave y de una mujer joven era inconfundible. En mi pecho sentía mi corazón latiendo más fuerte que nunca, casi a punto de salirse de mí. Me sentía pálido, demasiado pálido, y un escalofrío nunca antes sentido seguido por un mareo (ocasionado por el miedo). Esta vez había escuchado mejor y noté que la voz había salido de las bocinas de mi computadora. Me sentía fuera de mí, nunca había sentido tanto miedo en mi vida. Al regresar en mí me paré de la silla frente a mi computadora de un salto, escuché una voz que decía “no entres” …”no entres ” repetía. Era Rubén, reconocí su voz y aunque debí haber sentido mucho miedo no fue así, tal vez
esa voz familiar no era para darme miedo.
“No entres”. Yo sabía a lo que se refería. De repente el CD driver de mi PC se abrió y vi que dentro estaba mi película, la película que se supone que debía estar en la PC de Rubén. Me puse a hacer memoria tratando de recordar si aquella noche la dejé en su casa o si en realidad la traía conmigo, pero aun así: cómo se abrió solo el CD driver y quién la puso ahi? (vivo solo y no hay nadie aparte de mi que toque mi computadora).
Han pasado los meses y no hay noticias de Rubén, y no hay día que no tenga pesadillas respecto a su historia. Tal vez fue mera coincidencia o tal vez no, pero esas voces hasta hoy las escucho. Cada quien es libre de pensar lo que quiera sobre esta historia, si es real o no ni yo mismo lo sé, pero si sé todo lo que paso y se que nunca entraré a esa página..y espero que nadie de ustedes lo haga o si quiera lo piense.”

Jeff The Killer

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Este legendario asesino acecha a sus víctimas durante la noche. Primero la persona despierta, incómoda al sentir que alguien la observa. Entonces, ve en la oscuridad una cara pálida, con los ojos sin párpados, rodeados de un borde negro, y con una sonrisa escalofriante, de psicópata. “Shhhh, ve a dormir”, es lo último que Jeff dice, antes de hacerte dormir para siempre…
En Youtube se puede encontrar muchos vídeos donde narran su supuesta historia: que el hombre de la imagen se llamaba Jeff, que le hicieron bullying en la escuela y por eso se traumó y empezó a asesinar a todo el que se mofaba de él, y que un día, mientras cargaba un contenedor con ácido, tropezó y el ácido le cayó encima, transformándolo en el espantoso ser que muchos conocen. Todo eso es mentira.
Ahora les mostraré la historia verdadera, que nadie se había tomado el trabajo de traducir decentemente al español.
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Extraído de un periódico local:
Siniestro asesino todavía está prófugo
Tras varias semanas de asesinatos inexplicables, el misterioso asesino todavía acecha por la zona. Después de que se dieran a conocer diversas evidencias sobre los crímenes, una valiente joven, que afirma haber sobrevivido al ataque del monstruo, ha decidido revelarnos su historia:
“Tuve una pesadilla y me desperté a medianoche. Yo había cerrado la ventana antes de dormirme, pero miré y por alguna razón estaba abierta. Entonces me levanté y la cerré de nuevo, me arropé e intenté calmarme y volver a dormir. Pero una sensación extraña me impedía conciliar el sueño, era como si alguien me estuviera observando. Casi salto de la cama cuando miré hacia arriba y vi que entre las cortinas, que apenas estaban iluminadas por la pálida luz que se filtraba de la calle, había un par de ojos.”
“Nunca podré olvidar esos ojos. A veces los veo cuando intento dormir y me despierto con el corazón agitado. Eran oscuros y siniestros, y además estaban bordeados de negro, como si fuera un demonio. Después me aterroricé aún más cuando le vi la boca. Tenía una sonrisa anormalmente larga, horrenda y perversa. Esa sonrisa hizo que me dieran escalofríos y se me erizaran todos los vellos del cuerpo. Era la sonrisa de un psicópata, o de algo peor…”
“Yo temblaba, pero él solo se quedaba ahí, mirándome fijamente y deleitándose con mi miedo. Después habló y me dijo con voz demencial: Ve a dormir.”
“No se imagina cómo lo dijo. Yo me asusté tanto que grité, y entonces él sacó un cuchillo, abrió la ventana rápidamente y saltó hacia mí. No sé por qué, pero intuía que quería clavármelo en el corazón. Por suerte pude esquivarme y alcancé a darle una patada bien fuerte, pero el tipo me sujetó y trató de tocarme. Habría muerto si no fuese porque en ese instante mi padre abrió la puerta, pero el maldito se levantó y le clavó un cuchillo en el hombro.”
“Creo que Dios estaba conmigo esa noche, porque alguien se había dado cuenta de todo antes y las luces azules y rojas de la Policía alumbraron mi pieza justo cuando ese monstruo iba a matar a mi padre. Por suerte el asesino se acobardó, lanzó a mi padre contra la pared y salió corriendo por el pasillo. Segundos después escuché un ruido de vidrio rompiéndose, y al salir de mi cuarto vi que el asesino había roto la ventana que daba a la parte posterior de mi casa. No pude evitar la curiosidad y corrí a asomarme por la ventana rota: el tipo corría y corría, agitando los brazos como un demente. Segundos después llegaron los policías y todo se calmó, pero créame que jamás olvidaré esa sonrisa psicótica y esos ojos fríos de mirada diabólica.”
Expuesto el testimonio de la valiente joven, informamos al lector que la Policía todavía continúa buscando al asesino. Si usted ve a alguien que encaja con el psicópata antes descrito, por favor comuníquelo inmediatamente al departamento de policía local.
Después de leer el fragmento de diario, ya saben qué es lo que hace Jeff, aunque todavía deben estarse preguntando por qué lo hace. Para responder esa pregunta, tendremos que viajar al pasado.
 .
El origen de Jeff
El padre de Jeff había conseguido un ascenso en el trabajo, y gracias al nuevo sueldo decidió que la familia se mudaría a un nuevo vecindario de mejor posición. Vivirían en una de esas casas grandes y bellas que muchos sueñan o envidian, pero por lo pronto había que desempacar todo y Jeff y su hermano Liu no podían quejarse.
Mientras Jeff y Liu desempacaban todo, una vecina pasó a saludarles. “Hola, me llamo Bárbara y vivo al otro lado de la calle. Solo vine a presentarme a mí y a mi hijo.”, dijo la mujer, que inmediatamente llamó a su hijo tras ser saludada: “¡Billy, ven a conocer a nuestros nuevos vecinos!”. Tímidamente, Billy se acercó, saludó con un movimiento de mano y un “hola”, y salió corriendo a jugar en el patio de su casa.
Poco después, se abrió la puerta de la nueva casa y apareció la madre de Jeff: “Mucho gusto. Yo soy Margaret, éste es mi marido Peter y esos dos son mis hijos, Jeff y Liu.”. Bárbara respondió al saludo, Jeff y Liu se presentaron, y entonces la mujer aprovechó para invitarlos al cumpleaños de su hijo. Jeff y su hermano protestaron, pero Margaret los calló con la mirada, pidió perdón a nombre de ellos y le dijo a Bárbara que sus hijos estarían encantados de ir al cumpleaños.
“Mamá, ¿por qué nos haces ir a una fiesta infantil? Yo ya soy grande y me va a dar vergüenza estar rodeado de niños”, dijo Jeff. Su madre respondió: “Hijo, recién nos acabamos de mudar. Tenemos que agradarles a nuestros vecinos, y rechazar una invitación es un poco pesado. Tú y tu hermano irán, eso no se discute”.
Con cara de amargura, Jeff se va a su cuarto, cierra la puerta, y se tira boca arriba en la cama. Se queda mirando al techo, pero de pronto siente algo extraño. No es doloroso y sin embargo es desagradable, mas Jeff le resta importancia y lo deja pasar.
A la mañana siguiente, Jeff baja las escaleras, se sirve un plato de leche con cereal y se sienta a comer con su hermano. Todo parece normal, pero de pronto lo asalta la misma sensación extraña del día anterior, aunque esta vez más fuerte, como un tirón ligeramente doloroso. Nuevamente ignora la sensación, termina de desayunar y sale con su hermano a esperar el autobús.
En medio de la espera, oyen venir a un chico en patineta, que salta a unos pocos centímetros por encima de sus rodillas, cae cerca de ellos, Jeff exclama “¡hey!, ¡¿qué diablos?!”, el chico se levanta, los mira, patea la patineta, la agarra con ambas manos y camina hacia ellos.
Parece tener once años (un año menos que Jeff), lleva una camiseta de Aeropostal y unos jeans azules algo rasgados. “Bien, bien, bien. Parece que aquí hay algo de carne nueva”, dice el chico de la patineta a Jeff y a su hermano, con un tono de “amo del lugar” bastante irritante. Segundos después, aparecen dos chicos más, uno bien delgado y el otro enorme para su edad.
— Bueno, bueno, bueno, veo que son nuevos en el barrio y me gustaría presentarnos. Yo soy Randy, el de ahí es Keith y ese otro es Troy. Ustedes son nuevos y no lo saben, pero todos los niños de este barrio tienen que pagar un costo adicional para el pasaje, si entienden a lo que me refiero ―dice el chico inicial (el de la patineta) con tono amenazante y jactancioso.
Liu ha empezado a enfadarse, y está bien parado, con los puños arriba, preparado para romperle la cara al cretino monumental que tiene en frente. Sin embargo, de pronto uno de los otros chicos le lanza (pasándoselo) un cuchillo a Randy.
— Yo esperaba que colaboraran con nosotros, pero veo que tendremos que hacer todo a las malas. —dijo Randy, usando la mano derecha para apuntarle con el cuchillo a Liu, y la izquierda para urgarle los bolsillos y quitarle la billetera.
Mientras ve la escena, Jeff siente una mezcla de ira y temor, pero de pronto la extraña sensación lo asalta de nuevo, esta vez con mucha más fuerza: siente que su cuerpo entero arde por completo, y entonces el miedo desaparece y avanza hacia los abusivos, ignorando las advertencias de su aterrado hermano.
— Mira, punkerito estúpido, o le devuelves la billetera a mi hermano, o yo te… —le dice Jeff a Randy, temblando de ira.
Randy lo mira con arrogancia, se mete la billetera al bolsillo y le dice, burlonamente y con el cuchillo en la mano:
— ¿O tú qué, bebesito? ¿Vas a llamar a tu mamita?
Jeff arde de ira, sería capaz de morir en el intento por darle su merecido, pero Randy insiste, y le dice mientras le pasa el cuchillo en frente de la cara, como amenazándolo:
— Ooooh, el niñito quiere que le devuelvan el dinero a su hermanita. ¿Qué harás si no lo hago? ¿Me morderás?
En un instante de agudeza y pérdida de control, y justo cuando Randy termina de proferir las palabras anteriores, Jeff hace un movimiento velocísimo, le agarra la muñeca, se la rompe (Randy grita como niña asustada), le quita el cuchillo, ve que Troy y Keith intentan escapar, lanza a Randy contra el piso (haciendo que se parta la nariz al chocar contra el pavimento), alcanza a Keith, lo apuñala en el brazo, Keith grita, se saca el cuchillo y lo deja caer, cayendo al piso y retorciéndose de dolor; entretanto, Roy sigue corriendo, pero Jeff lo alcanza, le da una patada en la espalda y lo derriba, le cae a puñetazos en el estómago, le escupe en la cara, y lo sigue golpeando, hasta que Roy vomita, y entonces Jeff le revuelca la cara en el vómito y por fin lo deja.
Liu, que ha estado mirando todo con enorme asombro, se acerca a Jeff y le pregunta: “Jeff, ¿cómo?”. No dice más, está demasiado sorprendido. Por su parte, Jeff se alza de hombros, respira hondo y, justo en ese momento, él y su hermano escuchan venir al autobús, por lo que corren a toda velocidad para evitar ser culpados y detenidos. Mientras se alejan corriendo, voltean a mirar y ven al conductor del autobús, que se ha bajado y corre hacia Randy y los otros dos heridos.
Posteriormente, Jeff y Liu llegan tarde a la escuela, se inventan una excusa, se disculpan, y se sientan a escuchar la clase. Parece que están absortos en lo que dice el maestro, pero Liu no deja de recordar lo sucedido, y aunque está asombrado por el poder de su hermano, no ve lo que pasó como algo anormal, pues cree que Jeff simplemente quería protegerlo y se salió de control. Por su lado, Jeff está más asombrado que su hermano; de hecho, está asustado de sí mismo, del poder que tiene, y de esa perturbadora necesidad de lastimar a otros. Es algo que nunca antes había experimentado: esa sensación, ese sentirse un dios al tener la sangre de otro en la mano. ¿Cómo podía producirle satisfacción? ¿Es que acaso guardaba odio, ira, o era simplemente malvado?
Cualquiera que fuese la respuesta, Jeff había logrado liberarse de la extraña e incómoda sensación que lo venía torturando desde que llegó al nuevo barrio; en todo ese día la sensación no reapareció, y sus padres no supieron nada de lo sucedido.
No obstante, a la mañana siguiente y antes de que saliera del cuarto a desayunar, Jeff escuchó el timbre de la puerta. “Malditos policías”, pensó, y bajó con desánimo y amargura, encontrándose a su madre y a dos oficiales.
— Jeff, estos policías dicen que atacaste a tres niños, que los apuñaleaste y no fue una pelea normal. ¿Es cierto eso? ¿Qué pasa contigo, hijo?
— Mamá, esos niños eran pandilleros, eran unos delincuentes que intentaron robarle a mi hermano —dijo Jeff, mirando al piso.
— Hijo, eso no justifica lo que hiciste. Un chico tenía la muñeca rota y la cara ensangrentada, el otro estaba lleno de moretones y había vomitado, y uno había sido apuñalado en el brazo. Muchos testigos los vieron escapando. Llama a tu hermano. Hay que ver qué se hace, porque lo que hicieron es grave. —dijo uno de los policías.
Rápidamente, Jeff pensó que podía decir que él y su hermano habían sido atacados primero, pero no había pruebas de eso y además los vieron escapar. Era difícil la situación, y además debía admitir que su hermano no hizo nada.
— Escuchen, mi hermano es inocente. Yo hice todo solo, incluso mi hermano intentó convencerme de que no hiciera nada, pero no le hice caso y me salí de control.
Cuando los oficiales le escucharon decir eso a Jeff, se miraron entre sí con asombro. Entretanto, Liu ya había bajado, estaba atrás de su madre y había escuchado a Jeff declarar su inocencia; y sí, era inocente, pero no quería que Jeff fuese a prisión. Toda la vida había sido un gran hermano, y ahora había arriesgado su vida por él y por la justicia; entonces: ¿por qué no pagarle salvándolo de la cárcel?, ¿podría ser tan malo ir a la cárcel? Liu decidió salvar a Jeff, y camino a la cocina, mientras seguía la conversación:
— ¿Fuiste tú? Bueno, hijo, es admirable la honestidad que tienes para admitirlo, pero la ley es la ley y tendrás que ir un año a la prisión. —dijo el policía que habló antes, y que era el que hablaba de los dos oficiales.
De pronto, Liu aparece atrás, y exclama mientras sujeta un cuchillo en la mano derecha:
— ¡Esperen! ¡Fui yo, yo soy el culpable, yo hice todo!
Los oficiales se asustan, piensan que el chico puede hacer algo y le apuntan con sus armas.
— ¡No haré nada, no disparen, por favor! Jeff es inocente, yo hice todo, él solo intenta protegerme y por eso se culpa. Yo fui el que perdió el control porque me golpearon. ¡Miren, miren mis marcas por favor! —Liu se levanta la camiseta y les muestra heridas y moretones, que Jeff se pregunta cuándo, cómo y por qué se hizo…
— Hijo, baja el cuchillo —dijo el oficial que hablaba, y Liu obedeció la orden, levantó las manos y se acercó a los policías.
— ¡No, Liu, fui yo, yo lo hice! Oficiales, mi hermano quiere encubrirme pero yo hice todo —dijo Jeff, con las lágrimas rodándole por las mejillas.
— ¿Tú? No, Jeff, tú sabes que fui yo. Por favor, déjame asumir mi responsabilidad, lo necesito para estar en paz —dijo Liu, con tono de súplica y convencimiento, y mientras se entregaba a los policías, para ya no complicar más las cosas.
— ¡Liu, diles que yo hice todo, has que lo sepan! —gritó Jeff desesperado, mientras su madre le ponía las manos en los hombros.
La patrulla se aleja con Liu adentro, y Jeff llora desconsoladamente, todavía más cuando su madre intenta consolarlo diciéndole que ella sabe que fue Liu… Minutos después, llega el padre de Jeff, y se detiene al ver en la entrada a su esposa y a su hijo: la una con cara de preocupación y pesar, el otro con los ojos rojos de tanto llorar y lágrimas secas en las mejillas.
“Hijo, ¿qué tienes?, ¿por qué llorabas?”, pregunta a Jeff su padre, pero él tiene las cuerdas vocales tensas por el llanto y no responde. La madre de Jeff, haciéndole a su esposo un gesto de que adentro le explicará todo, entra con él y cierra la puerta: Jeff se queda afuera, voluntariamente.
Media hora después, Jeff abre la puerta de su casa y ve que todavía su madre y su padre siguen en la mesa, ambos con caras de tristeza y decepción. Evita mirarlos a los ojos, sube las escaleras, va a su cuarto, se tira en la cama, recuerda a su hermano, y llora de nuevo, hasta quedarse dormido…
Cuando Jeff despierta, todavía tiene todo el problema en la mente. Quiere estar mejor y no puede: hay una sensación espantosa en su corazón, es como si lo estuvieran comprimiendo, y como si tuviera veneno y una estaca clavada. Así, la semana pasa sin que Jeff sepa nada de Liu, y sin que encuentre más compañía que el remordimiento, la amargura y la tristeza.
Llegado el sábado, Jeff despertó con unos toques en el hombro: era su madre, que sonreía como si Cristo hubiera regresado al mundo…
— ¡Jeff, anímate, hoy es el día!
Jeff no pudo evitar una leve sonrisa al ver el entusiasmo de su madre, pero después recobró su desánimo:
— ¿El día? ¿Qué día?
— El cumpleaños de Billy, ¿acaso lo olvidaste?
— Pero si mi hermano está en la cárcel, ¿cómo voy a querer ir, mamá? Estoy deprimido, necesito dormir y estar solo.
— Te entiendo; pero, si te quedas, solo lograrás ponerte peor. Necesitas despejarte un poco. Allí van a haber niños felices, dulces, emparedados de atún, torta. Anda, ve y vístete.
Jeff se levanta, camina como un zombi hacia el armario, elige algo sin pensarlo, y baja al baño para vestirse y arreglarse. Abajo está su padre, leyendo el periódico con una ropa costosa y formal. Su madre ha elegido un estilo semejante y lleva uno de sus mejores vestidos. “¿Qué cojones les pasa? ¿Ropa formal para ir al cumpleaños de un niño?”, piensa Jeff para sus adentros, y se dispone a entrar al baño cuando su madre le dice:
— Hijo, ¿acaso piensas ponerte ese adefesio? ¿Qué quieres que piensen de nosotros los vecinos? Anda, ve y ponte otra cosa.
Jeff pone cara de amargura, sube, y regresa con un terno, no para contentar a sus padres, sino como un gesto de ironía, que piensa excusar como descuido si le reclaman. “Mucho mejor”, le dice su padre al verlo, y Jeff sonríe mientras se sienta con sus padres y piensa para sus adentros: “¿Mucho mejor? Ya ni ironías distinguen”. Después su madre mira el reloj, dice que es tarde y que hay que salir, y entonces todos salen.
Cuando llegan y Bárbara los recibe, Jeff ve que solo hay adultos y viejos en aquella sala, pero Bárbara le dice que los niños están en el patio, y lo invita a conocerlos y a jugar con ellos: Jeff va, pero solo por educación.
Al salir, Jeff ve un montón de niños corriendo de un lado a otro, vestidos como vaqueros, y disparándose con pistolas de agua.
— Oye, ¿por qué no juegas con nosotros? Mi equipo está perdiendo la guerra, necesitamos más gente para ganar. Ten, usa esta pistola —le dice un niño amable a Jeff, ofreciéndole una pistola de agua completamente cargada.
— Mmmm, no sé, es que ya estoy grande y me da vergüenza hacer cosas de niño —dice Jeff, tratando de no hacer sentir mal al pequeño.
— Ya, di que sí, por favor. Hazlo y te doy este chocolate —le dice el niño, mostrándole un chocolate sin abrir, y que al parecer había tomado furtivamente de la mesa de los adultos.
— Está bien —dice Jeff, algo enternecido por la actitud del niño.
Al principio, cuando recién se colocó el sombrero, Jeff solo fingía disparar y hacía todo como un robot; pero después, viendo a los niños que corrían como locos, que hablaban de cosas como “asaltar la base del enemigo” o “capturar al jefe”, se contagió un poco del entusiasmo y le puso animo al juego, en parte porque le permitía distraer su mente de lo sucedido con Liu.
Por aproximadamente una hora, Jeff volvió a divertirse con la alegría de un niño, olvidando por momentos que toda la guerra de vaqueros estaba en su imaginación. Sin embargo, de pronto escuchó un ruido de ruedas sobre el pavimento, y se detuvo en seco. “No aquí, no se atreverán”, pensó Jeff, equivocándose porque sí, sí se atrevieron: saltaron la valla (que no era tan alta) en sus patinetas, y se pararon en el jardín, en medio de los niños, frente a él… Eran Randy, Troy y Keith, y habían vuelto para vengarse.
Algunos niños dejaron de jugar ante la irrupción de los extraños, pero otros continuaron el juego como si nada hubiese pasado. Randy miraba a Jeff fijamente, con odio:
— Hola, Jeff, tú y yo tenemos algo pendiente. Creo que yo y mis amigos te subestimamos ese día, pero ahora sí conocerás nuestro poder. —dijo Randy mirándolo con rencor, y con la nariz aún algo mal por lo sucedido ese día.
Jeff se quita el sombrero, deja caer el arma de juguete y le dice con rabia:
— Mi hermano está en la cárcel por culpa de ustedes. Ya estamos a mano, ya no jodan más. ¿Acaso no les importan todos estos niños? ¡Son unas mierdas!
Sin perder la autoconfianza, Randy lo mira y responde:
— La mierda eres tú, Jeff. ¿Crees que puedes ganarnos? Somos los reyes de este lugar. ¡Ahora sí te patearemos el culo!
Después de decir eso, Randy se lanza descontroladamente sobre Jeff. Ambos caen al suelo, y Randy le rompe la nariz de un puñete, pero Jeff lo toma de las orejas, le da cabezazos en la cara, y lo empuja fuertemente, alejándolo. Ambos se ponen de pie, prestos a seguir el combate, mientras los niños gritan y corren donde sus padres.
Troy y Keith, que hasta el momento no habían intervenido, sacan dos pistolas reales de sus bolsillos y gritan, amenazando para que nadie interrumpa la venganza. Entretanto, Randy saca un cuchillo y se lo clava a Jeff en el hombro. Jeff grita y cae de rodillas, cosa que Randy aprovecha para patearle la cara: una, dos, tres, y antes de la cuarta patada, Jeff le agarra el pie, se lo tuerce y lo hace caer. Con Randy en el suelo, Jeff aprovecha para entrar a la casa, e intenta correr hacia la puerta, pero Troy lo agarra del cuello, le dice “¿necesitas ayuda?”, y lo lanza al patio, alejándolo de la puerta.
Cuando Jeff intenta levantarse tras ser lanzado por Troy, Randy le da una patada en el estómago, y vuelve a hacerle lo mismo cada vez que intenta levantarse, hasta que comienza a toser sangre. “¡Vamos, Jeff, pelea conmigo!”, le dice Randy al verlo en ese estado, y después lo lanza a la cocina, ya desalojada por los adultos, que corrieron al saber que Troy y Keith tenían pistolas.
En la cocina, Randy toma una botella de vodka y la rompe en la cabeza de Jeff. “¡Pelea!”, exclama Randy con crueldad, lanzándolo hacia la sala de estar. Viendo a Jeff tirado y abatido, se le acerca y dice:
— Vamos, Jeff, ¡mírame, mírame, marica!
Jeff levanta la mirada, y lo observa con el rostro ensangrentado.
— ¡Yo hice que tu hermano fuera a prisión! ¡Anda, gusano, levántate! ¿Acaso dejarás que tu hermano se pudra en la cárcel? ¡Ven, castígame, haz justicia!
Por un momento se le nubla la vista, pero Jeff se sobrepone al abatimiento y exclama:
— ¡Deberías avergonzarte! ¡Rata ladrona y fumona, basura callejera!
La cara de Jeff enrojece de ira, la fuerza va regresando a él, empieza a levantarse, mientras Randy lo contempla y continúa provocándolo:
— ¡Por fin, al fin la nena quiere luchar! ¡Arriba, pelea como hombre!  —dice Randy y, humillándolo aún más, le escupe: una, dos, tres, cuatro, cinco veces…
Jeff, que acaba de recibir el quinto escupitajo de Randy, que tiene la cara ensangrentada, el hombro con una cortadura, el cuerpo lleno de golpes, está sintiendo que la ira ha llegado a poseerlo de una manera espectacular: no se trata de intensidad ni de cantidad, se trata de profundidad. Es algo que le perfora la mente, pasa por su corazón, y llega hasta su alma, llenándola de humo negro, oscureciéndola, haciéndolo sentir como algo mucho peor que una bestia: un demonio. Sí, en ese preciso instante la extraña sensación lo visita de nuevo, mucho más fuerte que cualquiera de las veces anteriores. No, ya no es solo ira: algo en él ha despertado, y ríe, se deleita ante la posibilidad de hacer todo el daño posible a Randy, ante la perspectiva de verlo retorcerse de agonía, vencido por su poder.
— ¡¿De qué te ríes?! ¡Anda, bastardo, dime de qué te ríes!  —dice Randy con desesperación, viendo que Jeff empieza a reír a carcajadas.
“Me río de tu futuro”, dice Jeff, y ágilmente, con una fuerza que Randy no sabe de dónde sacó, lo toma del pie, lo hace caer, se pone encima de él y le da con el puño un golpe de martillo, justo en el corazón. El golpe es contundente, poderoso, y el corazón de Randy se para momentáneamente. Randy intenta tomar aire, desesperadamente trata de respirar, y en ese instante Jeff ve un martillo que ninguno de los dos había advertido. El martillo está cerca, y Jeff se levanta corriendo, lo toma, ve que Randy sigue en el piso, y le da con todas sus fuerzas en el estómago, haciéndolo gritar y pedir piedad con la voz ahogada. Después le rompe las rodillas, los brazos, le machaca las manos; cuando ve que está perdiendo la conciencia, le destroza las costillas para que el dolor lo despierte, y finalmente empieza a golpearle la cabeza, lo suficientemente duro como para que pueda morir, pero no lo suficientemente duro para que muera con un solo golpe.
Cuando termina su obra sangrienta, Jeff mira alrededor y ve que algunos niños están llorando, mirándolo desde las ventanas junto a sus padres. Troy y Keith le apuntan con sus armas: ni ellos mismos entienden bien por qué dejaron morir a Randy, pero ahora creen que es hora de matar a Jeff, aunque están turbados y fallan los disparos, mientras Jeff sube las escaleras y se encierra en el baño, donde toma el estante de la toalla, arrancándolo de la pared.
A estas alturas, la Policía ya debería haber llegado, pero todavía no aparece ningún policía y todo sigue su atroz curso.
Troy y Keith han gastado todas sus balas, así que cogen cuchillos y suben al baño. Tumban a patadas la puerta y Troy entra primero, intentando apuñalar a Jeff, que lo esquiva y lo golpea en la cara con el estante, empleando todas sus fuerzas, neutralizándolo. Keith es más ágil, y esquiva los golpes de Jeff, pero comete el torpe error de dejar caer el cuchillo, para agarrar a Jeff por el cuello y empujarlo contra la pared, haciendo que un recipiente con lejía, ubicado en un estante, se caiga y vierta su contenido, quemándolos a ambos combatientes.
Ambos gritaron, y cuando Jeff se secó los ojos, tomó de nuevo el estante de la toalla y golpeó a Keith en la cabeza. Keith ahora parecía derrotado, y yacía ahí, tirado y sangrante, pero sin embargo empezó a reírse macabramente.
— ¿Cuál es el chiste? ¡De qué te ríes! —preguntó Jeff, desesperado e irritado.
— ¿Qué no ves? Ambos tenemos lejía, pero tú encima estás bañado en alcohol. ¡Hhaahahahahahaahhaah, hahahahaahhaah! —río Keith, y sacó un pequeño encendedor, topando con la llama a Jeff.
Jeff empezó a gritar. El alcohol había hecho que el fuego lo cubriese por completo, y mientras tanto la lejía lo blanqueaba. Salió en llamas, rodó por las escaleras, la gente gritó al verlo envuelto en fuego, y caer en el piso, agonizante.
Pese a todo, algunos acudieron a socorrerlo con agua por pedido de su madre, que estaba allí y fue lo último que vio antes de perder el conocimiento.
Cuando Jeff recobró la conciencia, muchas cosas habían pasado: tenía yeso en toda la cara, no podía ver, tenía otro yeso en un hombro, puntos por todo el cuerpo. Estaba en cama, pero no sabía que tenía un tubo en un brazo, hasta que intentó levantarse, cayó, y una enfermera acudió a ayudarlo. “No creo que pueda levantarse aún, necesita reposar”, le dijo la enfermera a Jeff, que obedeció y permaneció varias horas acostado y despierto hasta que llegó su madre:
— Cariño, ¿te sientes mejor? —le preguntó su madre, pero siguió hablando al ver que su hijo no podía decir nada— Te tengo una buena noticia: Liu va a ser liberado. Los testigos de lo que pasó en la fiesta hablaron con la Policía. Ahora sí creen que tu hermano es inocente. ¡Lo verás mañana! ¿no te alegra?
Jeff no podía hablar, pero movió el dedo índice de su mano derecha en señal de asentimiento, después su madre lo abrazó, se despidió y se fue.
Durante las siguientes dos semanas, Jeff fue visitado por muchos miembros de su familia. Todos se mostraban compadecidos a pesar de la atrocidad que había hecho, seguramente porque las infamias de los tres pandilleros en la fiesta fueron lo que más impacto tuvo: eran ellos los monstruos, Jeff solo era un chico con problemas que estalló en un momento de extrema tensión; al menos, eso era lo que la mayoría pensaba.
Cuando por fin llegó el día en que le habrían de quitar las vendas a Jeff, todos los miembros cercanos de su familia estaban allí, acompañándolo, queriendo ser lo primero que viese, queriéndole decir que, a pesar de todo, ellos seguían a su lado. “Ojalá suceda  lo mejor”, dijo el médico antes de quitar las vendas que cubrían el rostro de Jeff.
La madre de Jeff gritó asustada al verle el rostro, y su padre y Liu lo miraban con miedo. Ahora ya había recobrado la visión, aunque no tenía un espejo para comprender el porqué de tanto temor:
— ¿Qué pasa? ¿Qué tengo? ¿Por qué me ven así? —dijo Jeff preocupado
Nadie le respondía, estaban tan impresionados que no eran capaces de proferir palabra alguna. Desesperado ante el silencio de su familia, Jeff se levantó bruscamente de la cama, corrió por el pasillo hasta llegar al baño, y cerró la puerta con cerrojo.
Encerrado en el baño, Jeff se miró al espejo y vio con horror el monstruo en que se había transformado: sus labios, derretidos por el fuego, eran una profunda y grotesca sombra roja; su piel estaba blanca, tan blanca como tiza, o como lápida de cementerio; su pelo estaba negro, sucio y chamuscado. Se tocó la cara, su piel parecía cuero de vaca. Quería llorar pero no podía: tenía las lágrimas congeladas en el pecho, o convertidas en piedra, para ser más preciso. “¿Éste soy yo?, ¿este monstruo soy yo?, ¿acaso siempre he sido esto?”, se dijo Jeff, mirando su reflejo con mezcla de asco y terror.
Tras terminar de contemplarse, Jeff abrió la puerta del baño y vio que su familia estaba ahí afuera: los vio sin decir nada y se volvió a mirar en el espejo. “Jeff, no te ves tan mal, puede arreglarse”, le dijo Liu, intentando consolarlo. Jeff se volteó, y sonriendo dijo: “¿No me veo tan mal?, ¿no me veo tan mal?… ¡es perfecto!”.
Todos miraban a Jeff con asombro y pena, pensando que su nuevo aspecto lo había trastornado todavía más. Al verlos así, Jeff comenzó a reírse, cada vez más, hasta que estalló en sonoras carcajadas, pero sus manos temblaban y sus padres lo notaron.
— Jeff, ¿estás bien? —le dijo su padre, compadecido.
— ¿Qué si estoy bien? ¡Nunca he sido tan feliz! ¡Hahahahahhahhahahahahahaha! Este rostro sí me queda. No sé de qué se asombran, siempre he tenido esta cara. —dijo Jeff, con un tono que mostraba locura.
Jeff siguió riendo, su padre miró a Liu y a su esposa, les hizo una señal de que debían dejarlo solo, y entonces los tres se retiraron, sin decir palabra alguna. Las carcajadas de Jeff se oían por todo el piso del hospital, retumbaban a espaldas de sus padres y de Liu. Durante la pelea con Randy, algo cambió para siempre en la mente de Jeff. Fueron momentos de gran tensión, en que su psique sufrió un impacto irreparable y su cerebro perdió el equilibrio químico. Y encima de eso, ahora su rostro estaba como el de un monstruo, y eso disparó un proceso psicológico que llevó a Jeff a identificarse con su lado oscuro. Ya era un psicópata de verdad, pero su familia aún no lo sabía.
“Doctor, ¿cree que mi hijo esté mentalmente trastornado? Mírelo cómo se ríe, yo creo que necesita ser tratado por psicólogos y psiquiatras. ¿Qué piensa?”, preguntó la madre de Jeff al médico que lo trató. El médico bajó la cabeza, se acarició el mentón mientras reflexionaba unos momentos, y después alzó la vista y respondió: “Le recomiendo que no se preocupe tanto. Mire, señora, ese comportamiento de su hijo es bastante común en pacientes que han sido sometidos a grandes cantidades de calmantes para el dolor. A Jeff tuvimos que aplicarle abundantes cantidades, pero no se preocupe, que los efectos desaparecen en un par de semanas. He visto casos peores que el de su hijo y siempre ese efecto de los calmantes desaparece con el tiempo. Cuando el paciente sigue trastornado es por otra cosa y no por los calmantes, pero eso casi nunca pasa. En todo caso, puede traer aquí a Jeff si sigue mal después de unas semanas. Ahí sí tendremos que hacerle exámenes psicológicos, pero dudo que sea necesario”. La mujer se tranquilizó con las palabras del médico, le agradeció y fue a buscar a Jeff.
“Jeff, hijo, ya tenemos que irnos a casa. Todo va a estar bien, te dejaremos descansar y te ayudaremos a recuperarte. Ven, vamos”, le dice a Jeff su madre. Jeff solo la mira y, antes de ir a ver su ropa (estaba con traje de paciente de hospital), se limita a decir: “Ay, mamá, ¡hahahahahahhahahhahaha!”
Una vez que Jeff se puso unos pantalones negros y una sudadera blanca, fue a casa y allí subió hasta su habitación. Su madre se despidió cariñosamente y lo dejó solo, sin saber lo que ocurriría después…
En efecto, esa misma noche, a eso de las doce, la madre de Jeff despertó al escuchar algo en el cuarto de baño. Sonaba como cuando alguien llora mucho y hace sonidos de lamento, y la mujer se preocupó al creer que Jeff estaba en una de sus crisis. Entonces salió de la cama sin levantar a su esposo, y caminó sigilosamente para no despertar a nadie y evitar ser advertida por quien estaba en el baño; incluso, se desplazó pegada a la pared (para que el ocupante no la viera en el espejo o directamente), ya que vio que la puerta estaba abierta, pues la luz amarillenta del baño caía sobre el suelo.
Estando junto al marco de la puerta del baño, la madre de Jeff se asomó discretamente y vio algo horrendo: era Jeff, que había tomado un cuchillo y se había cortado las mejillas, dibujándose una sonrisa como  la del Guasón.
“¡Jeff, ¿qué haces?! ¡Deja de cortarte! ¡Por favor!”, exclamó la madre de Jeff, aterrada y queriendo llorar. Entonces Jeff deja caer el cuchillo en la lavacara ensangrentada, mira a su madre y dice: “Ya no podía sonreír, mamá. El dolor no me dejaba sonreír. Esto fue muy difícil, pero ahora estaré sonriendo siempre, eternamente”. Mientras escuchaba la delirante respuesta de Jeff, su madre notaba que sus ojos estaban rodeados de negro, que no tenían párpados: era grotesco.
“¡Jeff, tus ojos! ¡Mira tus ojos! ¡¿Qué has hecho?!”, exclamó la mujer, sumida en una aguda desesperación. Nuevamente, Jeff responde en forma demencial: “No podía ver mi rostro, no lo soportaba. Mis ojos siempre se cerraban cuando me veía, pero me harté y me quemé los párpados. Oooooh, ¡ahora siempre veré mi nuevo rostro, ahora jamás volverá a estar todo negro! ¡Negro, mamá, negro!”. La mujer lo mira mientras se le humedecen los ojos, y empieza a retroceder, atemorizada.
“¿Qué pasa, mamá?, ¿no soy bello?”, dice Jeff a su madre, viéndola alejarse. “Claro que lo eres, hijo, solo voy a buscar a tu padre para que vea tu nuevo aspecto”, dice ella y después corre y cierra la puerta de su habitación, temiendo que Jeff pueda incluso matarla.
— ¡Mi amor, despierta, tu hijo se ha vuelto loco! —dice la madre de Jeff a su esposo, zarandeándolo para que despierte.
— ¿Qué tienes?, ¿por qué no me dejas dormir?
— ¡Jeff tiene un cuchillo y está loco!, ¡tienes que sacar el arma ya, aunque sea para evitar que nos mate!
— Ni creas que mataré a mi hijo, eres tú la que está loca. A ver, voy a sacar esa pistola para dispararle en la pierna si se pone demasiado violento. Pero cálmate, ¿no ves que lo pondrás peor si te pones así?
Jeff está fuera, escuchando todo al otro lado de la puerta. Está fuera de sí, ha tenido puras pesadillas sangrientas y siente la necesidad de destruir:
— Papáaaa, papáaaa, mami me dijo que era bello y ahora tiene miedo. ¿Tú también tienes miedo? ¿No soy bello? ¿Por qué quieren matarme?
— Nadie te matará, hijo, por favor suelta ese cuchillo. Nosotros te ayudaremos, tienes que calmarte.
— Pero mami me mintió, papá: ¿no ves que tiene miedo? Ella cree que soy un monstruo, ella me ve como un monstruo. ¿Tú también, verdad?
— Nosotros te amamos, hijo, nunca te veríamos como un monstruo.
— La pistola, carga la pistola —susurra la madre de Jeff, nerviosa.
— ¿Pistooola? ¿Quién dijo “pistola”? ¡Mienten, quieren matarme! ¡Asesinos, asesinos! ¿Creen que soy feo, verdad? ¡Hahahahahaha, hahhaahha! ¡Jeff está muerto, Jeff está muerto! ¿Qué hicieron con él? ¡¿Qué hicieron con él?!
— ¡Por favor!  —grita el padre de Jeff, nervioso y tratando de controlar el enojo que le causa la actitud de su hijo.
— ¿Por favor? ¡Hahahahah, hahahahah, hahahahah! ¡Por favor nada! ¡Mami me mintió!
Jeff empieza a patear la puerta mientras ríe, y su padre está desesperado porque no encuentra las balas de la pistola: al parecer, en algún momento de esa noche, Jeff había entrado sigilosamente al cuarto, había sacado las balas pues sabía que estaban en el cajón del velador, y se había deshecho de ellas. Ahora ya terminó de tumbar la puerta, sus padres gritan, su padre le arroja una lámpara pero Jeff lo esquiva, le lanza el cuchillo en la barriga, lo patea, golpea a su madre y la tumba, y entonces comienza un grotesco espectáculo que es mejor no describir, pero que termina cuando Jeff eviscera a sus padres y esparce las vísceras por la habitación.
Debido a todo el ruido y a los gritos, Liu se había despertado, pero tenía tanto sueño que se volvió a dormir sin preocuparse de lo que ocurría. Ahora despertó nuevamente porque sentía que alguien lo observaba. Lleno de somnolencia, abre los ojos y mira hacia arriba: era Jeff, con su nuevo y monstruoso rostro.
Por un momento, Liu pensó que todo era una pesadilla, hasta que sintió la mano de Jeff en su boca, y lo vio alzar el cuchillo con la otra mano. Entonces luchó desesperadamente, pero Jeff lo dominó sin usar el cuchillo, y estando encima de él le tapó de nuevo la boca, levantó el cuchillo y dijo: “Shhhhhhh, shhhhhh, ve a dormir”. Esas fueron las últimas palabras que Liu y muchos otros escucharon de Jeff, antes de que todo se tornara negro y fueran a dormir, a dormir para siempre…
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ORIGEN: Se desconoce su origen concreto, pero se cree que Jeff The Killer está inspirado en el asesino serial Jeffrey Dahmer (de él viene su nombre), y en el Guasón, de quien habría sacado su sonrisa producida con corte de cuchillo, su locura, su rostro pálido y sus ojos sombreados.

El Episodio Perdido de Zack y Cody: Gemelos Abordo

Ésta creepy fue enviada por Jaime, y trata sobre la bien conocida serie de Disney Channel Zack y Cody: Gemelos Abordo, donde actúan los gemelos Dylan y Cole Sprouse. A continuación les traigo: El Episodio Perdido de Zack y Cody: Gemelos Abordo
“Que gran noticia. Me gané un viaje a los estudios de Disney Channel, y me emocioné bastante, ya que me encanta Disney. Bueno, yo quise ver un episodio de mi serie favorita, la cual es Zack y Cody Gemelos a Bordo. Me encontré uno muy raro por cierto llamado “Asesino Suelto”. No le di importancia ya que seguramente sería una broma. Lo puse. Pero esta vez, empezó sólo con el intro. En el intro no mostraba a los personajes. Solo era un recorrido por el barco. Al terminar el intro me emocioné, ya que era un episodio jamas visto y quería verlo. Soy super fan de esta serie. Al comenzar el episodio, London estaba sentada en una silla atada, con fondo negro atrás. Tenía sangre en la nariz y cabello despeinado. Tenía raspones por toda la cara. De repente, London se despertó y dijo:”¿Donde estoy?”, lo cual es algo raro ya que London no es así, es algo mas divertida. Hubiera dicho ¿Donde estoy? ¿Es un SPA?. Nada de eso. Luego London se asustó y gritó, “¡¿DONDE ESTOY AYUDA?!”. Esto se veía muy raro. En un momento apareció una cuchilla. Yo me dije, ¿pero que mierda? y luego termino cortándole el cuello.

Luego se muestra el barco lleno de cadáveres con mucha sangre. Y Zack y Cody no miran a los cadáveres, actúan como si nada. De repente Zack dice “¿Donde esta Satan?”. A la mierda me dije yo. Y lo quise apagar. Pero antes de apagarla me apareció una cara. Era roja, con ojos rojos y cuernos. Esa cara se rió y dijo “No mires esta serie, o yo estaré contigo”.Se apagó la tele, y yo horrorizado me fui a dormir. Todavía tengo ese recuerdo tan horrible. Pero algo extraño es que a veces siento que alguien me esta viendo. Yo creo que es esa persona de la cara que apareció ese día en el televisor. Y está siempre conmigo, vigilando que no vea el programa. Si lo llego a ver él me matará. Así que esa fue la última vez que vi el programa.
Bueno, se dice que si ves éste episodio, el diablo viene y te persigue. Justamente se dice que le paso esto a este chico. Quizás lo que sea éste episodio, sea una invocación al diablo. No creo que Disney esté detrás de esto. Así que yo mismo les mostré el episodio. En el episodio se veía la cara del diablo. Pero, en el episodio Zack dice “¿Donde esta Satán?” y luego se ve a Satán. Sacamos el episodio porque ya muchos se estaban asustando y gritando. Se investigo sobre este episodio. Al principio pensaron que lo había hecho alguien sin permiso. Así que les preguntamos a Dylan Thomas Sprouse y Cole Mitchell Sprouse que son Zack y Cody. Ellos estaban horrorizados. Decían todo el tiempo “Él nos está observando”. Luego se dieron cuenta de que habían cámaras registradoras por todo el lugar. Al final se dieron cuenta de que pasaba un sujeto de rojo con cuernos. Se quedaron horrorizados con esto. Luego descubrieron, que el mismo que creo el episodio fue el Diablo.”

El Juego del Diablo en Internet

Hola, quien esté leyendo esto espero que sea alguien que me crea sobre algo que me paso hace meses , algo escalofriante que cada vez que me acuerdo tengo unas tremendas ganas de darme un tiro en la cabeza porque de ninguna manera lo puedo olvidar…
Todo sucedió un día que el frío amenazaba fuerte, así que la gente se quedaba en sus casas. Recuerdo que ese día no iban a haber clases en la secundaria por que iba a ser una junta de maestros.
Como siempre aproveche para entrar en la red y revisar mi Facebook , sin embargo me di cuenta que había recibido un mensaje de un usuario llamado Hell666. Aunque su nombre era algo raro no me asuste ya que mucha gente se ponía esos nombres para que le tuviesen miedo o ser conocido.
Abrí el mensaje: era un link de una página (no les puedo decir cual es la pagina debido a que después de mostrársela a las autoridades la cancelaron y borraron todo rastro de ella). Una vez que entré, la página no era más que color negro de fondo y rojo en los bordes y letras lo que me sorprendio a primera vista fue que el rojo color sangre se veia híper-realista, como si estuviera viéndolo en 3D pero sin las gafas.
De repente se empezó a bajar un archivo pero no lo podía cancelar debido a que el boton de cancelar no estaba remarcado, osea que no estaba disponible la opción. Me asusté un poco y se me hacia muy raro, debido a que tenia la opción de antes de descargar un archivo revisarlo primero.
Encontré este archivo en descargas y decidí probarlo: la pantalla se puso de color negro y se estuvo así unos 3 minutos. No podía esperar mas y cuando estaba a punto de apagar la computadora se puso una especie de juego llamado: “El juego del diablo”.
La portada de inicio era algo aterradora: parecía un tipo de DOOM pero éste un poco mas despiadado. Se veía gente descuartizada y lo peor era la música de fondo: era un piano tocando una melodía muy triste, pero no parecía que lo estaban tocando si no golpeando.
Oprimí Enter para comenzar. Me pedía mi nombre así que lo puse, le puse Enter de nuevo y me salió un pequeño mensaje que decia :
“Bienvenido al juego del diablo. Prepárate para saber como será tu visión del infierno.”
Luego venia una pregunta con 2 opciones a elegir:
1. ¿Serías capaz de matar a una persona joven?
a) Sí, por supuesto
b)No, soy un cobarde
Decidí poner la primera. No me importó, pues creí que era un juego. Entonces apareció un mini-vídeo. Le dí play y el vídeo se trataba de un niño tirado en el suelo de un sótano en un charco de sangre. No se podía mover, pues parecía que le habían roto las piernas para evitar que escapara.
Una sombra comenzó a acercarse y empezó a darle de martillazos al niño. Lo único que se oía del niño es que estaba llorando y gritando mientras que el del martillo lo silenciaba a golpes. Lo más cruel es que el que estaba filmando se estaba riendo a carcajadas. Por ultimo se ve una toma del niño diciendo entre susurros: “tu me hiciste esto….” y el video termina.
Me asusté mucho y estaba a punto de apagar la computadora pero salió otro mensaje diciendo: “Te vas tan pronto? quédate un poco más, a menos que quieras que tus padres sean los siguientes”. Cuando leí esto me quede muy frío, además apareció una foto de mis padres así que decidí seguir jugando. Ya no se me hacia un juego, sino algo real como si alguien hubiera diseñado este juego para mi.
El siguiente mensaje decía que cada vez que cometía un error, la foto de mis padres se iría desvaneciendo hasta no quedar nada eso significaba que mis padres estarían muertos. La siguiente pregunta era:
2. ¿Serias capas de de matar a un adulto?
Las opciones eran las mismas: por supuesto o no.
Quería poner la opción NO, pero cuando estaba apunto de darle click apareció una vez mas la foto de mis padres desvaneciéndose poco a poco. Me asusté y una vez mas decidí poner por supuesto.
El vídeo esta vez se trataba de un hombre atado a una silla con un solo ojo, como si le hubieran sacado el otro. Estaba diciendo: “Donde esta mi hijo, cerdos malagradecidos?”
A lo cual los hombres respondían: “Está muerto como tu lo estarás”
Parecía que era padre del niño del vídeo anterior. Le empezaron a dar de golpes hasta que uno sacó una motosierra cortándole un brazo al hombre. La pantalla se batió de sangre y ya no lograba ver nada. El camarógrafo la limpió con la mano revelando al hombre con la boca destrozada, los pocos dientes que le quedaban colgando y la mandíbula inferior colgando. Uno le dijo: “Eso es para que te calles”. El vídeo termina.
Yo me encontraba inmóvil, vomitando sobre el suelo y teclado de la computadora. Entonces aparece la última pregunta:
3. ¿Serías capaz de matar una mujer?
Como no quería ver morir a mis padres le puse que SI. El vídeo trataba de una mujer sin piernas arrastrándose, diciendo entre lloriqueos: “¿Dónde está mi hijo?”. Los lloriqueos eran tan fuertes que quebraban a cualquiera en pedazos. La pobre mujer era golpeada mientras la pisaban hasta que se quedó inmóvil. El vídeo acaba. Por último sale un mensaje que decia:
“Eres fuerte resististe estos vídeos como un hombre, sin embargo a nosotros nos gusta acabar con ustedes.”
Sale un vídeo de mis padres bañados en gasolina. Yo gritaba: “NOOO POR FAVOR”. Mis padres me estaban diciendo: “Huye hijo, que no te alcancen”. Lo último que vi era un hombre acercándose con un lanzallamas,  terminando de una vez por todas con mis padres.
Corrí llorando lejos de la computadora deseando que nunca hubiera pasado, mientras se oían los gritos desgarradores de mis padres. Lo único que recuerdo es que esa es mi visión del infierno,  y lo estoy viviendo con esas horribles imagenes despiadadas por el reto de mi vida….
Espero que estos medicamentos lo dejen en el pasado……